Mes del poder creador

Entramos en mayo, mes del poder creador. Si en enero era momento de decirse sí, si febrero daba la oportunidad de apartar nieblas de la propia visión, si febrero nos acompañaba a abrir y conectar el corazón para preparar el cuerpo al anclaje de propia luz, si abril nos daba la posibilidad de ver que nuestra plataforma era falaz y poder reconectar con  la fuerza sagrada de Gaia, mayo nos ofrece la oportunidad de reconectar con nuestro poder creador en pureza. Si hemos aprovechado la energía anterior (que muy pocos lo hacen), mayo nos apoya con energía para el siguiente paso: reconectar con la presencia, valía propia, saberse responsable de las propias decisiones y hacerse cargo a fin de que la creación responda a la verdad divina, al tejido de unidad.

Para ello, especialmente, nos acompaña la energía de la Fuente con su emanación frecuencial mediante la sabiduría ancestral de Tauro, que ya inició en abril con el fin de identificar que nos sustentábamos en una plataforma inestable y falsa, que estábamos desconectados del verdadero sostén de Gaia (y, por tanto, desconectados del femenino y del alimento divino). Aceptando la sabiduría ancestral de Tauro, se configura plataforma sostenida por cuatro pilares sagrados, un soporte seguro y estable para realizar toda la evolución. No más autoengaño ni desconexión.

El cinco es el número sagrado del ser humano, y las energías de mayo nos acompañan a recuperar nuestra verdadera esencia de seres creadores desde la conciencia, pues hasta ahora, lo general ha sido la ignorancia y la destrucción, la autodestrucción y la de otros. Este mes se nos acompaña a hacernos cargo, a madurar. A hacernos cargo de nuestras decisiones, a configurar nuestro propio universo en conciencia (si no nos responsabilizamos, seguimos configurando, pero en destrucción), a reconocer nuestra propia valía y la de los otros, a reconocer la valiosa misión y capacidad de la conciencia de la humanidad (si desprecias la Humanidad, desprecias a Gaia, desprecias a la Fuente, desprecias a tu madre biológica y ti mismo, y se produce desconexión, separación, te separas del tejido de unidad; aquí aparece la soberbia y distorsión disfrazadas de <<espiritualidad>>). Es hora de pasar de bebés a la madurez energética. El ser humano es precioso en su configuración y misión. Y se nos acompaña (en otra vuelta más) a activar la verdadera esencia humana en uno mismo (nunca hacia los demás, que ahí vuelve el perfil de sombra de la soberbia, que enmascara la huida, la soberbia <<espiritual>>). Si no se dieron los pasos anteriores, la persona va a encontrar muchas resistencias, dolor, emocionalidad e inestabilidad. La humanidad tiene sus tareas, pero precisa de preparación propia. Si se dejaron los deberes sin hacer (nadie los va a hacer por uno mismo), uno mismo se niega la evolución y su valía como ser humano, que está al servicio de Gaia y de la Unidad.

El ser humano tiene una enorme capacidad de integrar y de crear, pero ha de reconectarse con la conciencia, pues, de lo contrario, emplea su potencia y dones para producir separación (aunque se autoengañe, que ya es separación y carencia) y destruir, como indicábamos más arriba. 

Estamos en un momento bisagra, de bifurcación grande. Cada ser humano está decidiendo si separarse de lo que es realmente el ser humano, rechazarlo y rechazarse, o reconectarse. Muy pocos están dando pasos reales hacia esta madurez energética para continuar con la misión que se quedó interrumpida hace eras. Muy pocos, pero que reconectan y anclan la valía, que se están convirtiendo en canales y enchufes de luz, en pilares de luz para sostener una plataforma verdadera. La elección está en cada uno, momento a momento, y ya no es justificable <<distraerse>>.

 

El cinco, como se señalaba y nos recuerdan constantemente Merlín o Kryon, es el número que configura al ser humano, que tiene en sí la capacidad integradora y creativa de los cinco elementos. Es un iniciado de los elementos.  Cuando se responsabiliza y va reconectando con su valía, se conecta con el poder integrador, reconocimiento y alegría de géminis, que conduce a la capacidad de sentir la unidad, ser parte de un todo, de un enorme tejido de amor, como sabe Piscis. Siente y permite el abrazo y envoltura de la Madre. En ese momento, se acepta la kundalini, la fuerza vital y amor de Gaia, y empieza a activarse la propia Kundalini, hasta que madura en la gran cobra que da lugar a que el ser humano sea conexión entre el corazón de Gaia y el de la Fuente constantemente, por lo que sus creaciones, conscientes, serán como embajador de estas fuerzas. No existe mi verdad o tu verdad (ahí está otra vez un perfil de separación disfrazándose de luz), existe la Verdad, y cada uno puede estar más, menos o nada conectado a ella. Es hora de desprender el canal, el enchufe que somos, de los virus que hemos creado para bloquearnos, engañarnos y menospreciarnos. Es hora de responsabilizarse y mirarse hacia adentro, en hermandad, para desactivar la falsedad y activar el diseño original propio e ir anclando y dando fuerza a lo que sí es la Humanidad. Es hora de que lo que fue semilla, empiece a florecer, pero para ello, no hay atajos.

 

Y esta energía del cinco está puesta al servicio a la del ocho (el dragón de  este año), la pareja sagrada, la integración del matrimonio alquímico. Así que, si ya se asimilaron los deberes anteriores, estamos integrando nuestro poder creador en la unidad de nuestro propio masculino y femenino en una única esencia, que es lo que activa nuestro diseño original en la Tierra. Recuerdo que la labor no se hace sola, nos potencian y acompañan para que hagamos la alquimia respecto a una energía y tema determinado. El momento es ahora.

 

¿Tú que estás decidiendo en cada momento?