La Luna es un agente de transformación que, junto a la conciencia solar y planetaria, aseguran la evolución afinada en los ciclos.
La luna es agente tanto del filtrado como transformación de la energía hacia la conciencia sagrada. La Tierra y ella se retroalimentan y vinculan constantemente, fortaleciendo el campo electromagnético y la vida de la tierra. A la vez, Gaia emana energía y partículas de toda la vida planetaria a la Luna.
Dentro de la vida planetaria, como un punto del mecanismo, se encuentra la Humanidad, que, junto al resto de seres del planeta, es intermediario entre la energía de la Tierra y cósmica. Por tanto, lo que haga la Humanidad implica la calidad de información energética que sale de la Tierra. Y, también, la que podrá recibir.
La Luna tiene la capacidad de filtrar la energía solar y graduarla para la Tierra según su nivel de conciencia, pero también de recibir la energía mental y transmutar filtrar pues al Sol no ha de llegar nada que no sea en pulcritud.
Es decir, la conciencia lunar, en su armonía, tiene la capacidad de la purificación.
<<La Luna ilumina la oscuridad. Las bendiciones del templo lunar guían a los que están preocupados y sufren. De la oscuridad a la luz. De la ignorancia a la sabiduría para retomar el camino de regreso a casa del hijo pródigo >>.
Selene.